EL RETO DEL CAMBIO A LA GRAN MARICRUZ
HOY ES EL DÍA DE VOLVER A EMPEZAR
28 de mayo de 2026. Hoy empiezo a cumplir un reto, con el único y feroz empeño de no volver a fallarme. Hoy no vengo a haceros reír; hoy vengo a hablar de algo tan simple y tan devastador como intentar ser mejor persona. Está claro que el altruismo puro no existe, y es precisamente esa bofetada de realidad la que me ha arrastrado a esta frustración que hoy me quema el pecho.
Hoy es mi primer día sin probar el alcohol. Se acabó. Dejó de ser divertido para convertirse en un problema real, en un ancla. He hecho daño a gente que quiero y, lo peor de todo, me he defraudado a mí misma.
Aún me queda un halo de esperanza, pero si hoy el universo me concediera un deseo estúpido, pediría despertarme sin tatuajes, con el pelo largo y rubio, subida a unos taconazos. Pediría probar, aunque fuera por un día, el anestésico sabor de ser una persona "normal". Porque este estilazo mío, esta autenticidad indomable que veis, ha sido el imán que me ha hecho sufrir como jamás pensé que se pudiera sufrir.
Tened cuidado con lo que habláis, con lo que especuláis en vuestros corrillos de cenáculo. Dañáis a grandes corazones. Destrozáis a personas que, como yo, solo cometieron el delito de querer ser libres, de tener criterio y de intentar vivir sin complicaciones. Es tan fácil y tan difícil a la vez... No porque una no quiera, sino porque los que te rodean se empeñan en cerrarte el paso.
A mis 55 años, la confianza en el ser humano se me ha quedado tiritando. Y digo tiritando porque aún me resisto a darlo todo por perdido, pero ya no miro al mundo con los mismos ojos. El bullying existe. Lo estoy viviendo en mi propia piel, en estado puro, y os aseguro que no tiene maldita la gracia.
Hoy me toca medir mis palabras, mis actos y mis pasos con una precisión tan milimétrica que me asfixia y me descontrola. Tengo miedo. Miedo real a volver a fallarme, a sentirme inválida teniendo piernas, a sentirme enferma estando sana y a sentirme estúpida cuando lo único que hago es crear historias.
Pero hoy también es un día especial. He llegado tan jodidamente al fondo que ya no me queda más espacio que el impulso para emerger. Y pienso hacerlo. Pienso salir a flote en medio de esta sociedad quebrada. Ahora mismo mis vínculos parecen aletargados, mis pensamientos están vacíos y mi cuerpo se siente maltratado.
Es curioso el cinismo de este mundo: ves a alguien con vendas en el brazo y corres a preguntarle "¿Qué te pasó?". Pero si ves a alguien sin vendas, no le preguntas nada. Vivimos en un mundo que no ve más allá de la planta de sus propios pies. Olvidan que detrás de un cuerpo siempre hay una mente, y que esa mente, aunque no lleve escayola, puede estar rota, vulnerable, enferma.
A pesar de todo, elijo creer en algo mejor. Elijo rebelarme contra este mundo donde la comunicación brilla por su ausencia y los sentimientos se los llevó un tsunami; un mundo donde dar las gracias, pedir perdón y perdonarte a ti mismo parece un acto invisible. Yo aún creo en el amor, en el amor con mayúsculas.
No juzgues a tu vecino si antes no has tenido las agallas de mirarte al espejo; seguro que tú también tienes demasiadas cosas que callar.
Tengo por delante un camino complicado, pero no os equivoquéis: aún tengo rumbo y sé perfectamente hacia dónde dirigir mi brújula. Hoy le pido un deseo al mundo: pido que nos perdonemos por habernos abandonado los unos a los otros, y os pido, por favor, que dejéis de juzgar sin saber. Hacéis un daño irreparable. Desgraciadamente, somos demasiados los que pasamos el calvario en riguroso silencio, y siempre se agradece un abrazo amigo que no te examine, que solo te sostenga.
Buenas noches. Hoy empieza otra mujer. Hoy comienza la transformación de La Gran Maricruz.

Comentarios
Publicar un comentario